Amor, la palabra más difícil.
Roland Barthes habla de figuras que se suceden al capricho del azar, y aunque la imagen nos remita fácilmente a nuestra propia experiencia amorosa, el misterio queda intacto. Porque el misterio del amor no es el qué, sino el hecho asombroso de que algo semejante exista.
Barthes habla de afirmación de un discurso abandonado por el resto, pero esto es perder de vista el hecho para sustituirlo -de manera algo fraudulenta- por el contexto. Quizás sea imposible hablar del amor sin hablar del contexto, como no se puede hablar del amor sin hablar del sujeto y del objeto, pero desde luego lo que es imposible es hablar del amor sin hablar de salvación, o si se quiere evitar el sospechoso fardo que esa palabra lleva a cuestas, de sanación. Porque si hay algo misterioso en el amor no es la fuerza que confiere al que ama, ni su existencia al margen de lo social, ni el evidente fracaso al que está destinado cualquier intento del lenguaje por aprehenderlo -el amor es el único silencio que la palabra reconoce-; el verdadero misterio es la capacidad del amor bueno para salvarnos de nosotros mismos.
11/4/09
Tierra
"Que ya no veamos las estrellas es tan solo un aspecto de este alejamiento de la realidad. La vida se ha distanciado de lo natural en muchos aspectos, y la experiencia directa se ha transformado en abstracción y falta de contacto. En ningún otro periodo histórico hemos estado más desconectados de nuestro cuerpo y de nuestra esencia. La posibilidad de relación casi infinita que proporciona el mundo tecnológico, pese a las muchas ventajas que encierra, exige un alto precio en contacto. Hemos olvidado el tacto del mundo y con ello estamos produciendo nuevas y numerosas enfermedades del alma, infelicidades que son la complicada consecuencia de la distancia interpuesta entre nosotros y el mundo natural. Hemos olvidado que nuestra mente se configura a través de la experiencia corporal del mundo –de sus espacios, texturas, sonidos, olores y costumbres- tanto como a través de los rasgos heredados y las ideologías asimiladas. Entre las formas físicas del mundo que nos rodea y el mundo interior de nuestra imaginación existe un permanente y formidable intercambio que nos define y nos modela.
[…]
Hay una sencilla verdad en la sensación de apoyar las manos en una roca calentada por el sol, o de observar las cambiantes formaciones de una bandada de pájaros al vuelo, o de recibir la irreversible caída de los copos de nieve en la palma de la mano."
Naturaleza Virgen
Robert Macfarlane
Alba Editorial
[…]
Hay una sencilla verdad en la sensación de apoyar las manos en una roca calentada por el sol, o de observar las cambiantes formaciones de una bandada de pájaros al vuelo, o de recibir la irreversible caída de los copos de nieve en la palma de la mano."
Naturaleza Virgen
Robert Macfarlane
Alba Editorial
7/4/09
Demonios
“Somos nuestros propios demonios.
[...]
Una fuerza precisa arrastra a mi lenguaje hacia el mal que puedo hacerme a mí mismo: el régimen motor de mi discurso es el piñón libre: el lenguaje actúa como bola de nieve, sin ningún pensamiento táctico de la realidad. Trato de hacerme daño, me expulso a mí mismo de mi paraíso, afanándome en suscitar en mí las imágenes (de celos, de abandono, de humillación) que pueden herirme; y la herida abierta, la mantengo, la alimento con otras imágenes, hasta que otra herida viene a producir un efecto de diversión.”
Fragmentos de un discurso amoroso
Roland Barthes
Siglo XXI Editores
[...]
Una fuerza precisa arrastra a mi lenguaje hacia el mal que puedo hacerme a mí mismo: el régimen motor de mi discurso es el piñón libre: el lenguaje actúa como bola de nieve, sin ningún pensamiento táctico de la realidad. Trato de hacerme daño, me expulso a mí mismo de mi paraíso, afanándome en suscitar en mí las imágenes (de celos, de abandono, de humillación) que pueden herirme; y la herida abierta, la mantengo, la alimento con otras imágenes, hasta que otra herida viene a producir un efecto de diversión.”
Fragmentos de un discurso amoroso
Roland Barthes
Siglo XXI Editores
3/4/09
Extrañeza
Extrañeza es el canto inesperado de un cuervo negro, un oboe en Van Morrison, una calle sin principio ni fin, el repentino interés de una mirada que se sabe descubierta, un milagro bajo la escalera, el camino que se sorprende a sí mismo girando a la izquierda donde debería girar a la derecha; extrañeza es olvido del yo, susurro en el oído, primera caricia, olor de lluvia antes de la lluvia, golpe de azafrán en la boca… extrañeza es, antes de nada, el ojo que al fin ve.
30/3/09
15/3/09
Intuición y Palabra
Así, pues, el duende es un poder y no un obrar, es un luchar y no un pensar.[…]
Para buscar al duende no hay mapa ni ejercicio. Solo se sabe que quema la sangre como un tópico de vidrios, que agota, que rechaza toda la dulce geometría aprendida, que rompe los estilos, que hace que Goya, maestro de los grises, en los platas y en los rosas de la mejor pintura inglesa, pinte con las rodillas y los puños con horribles negros de betún.
[…]
Todas las artes son capaces de duende, pero donde encuentran más campo, como es natural, es en la música, en la danza y en la poesía hablada, ya que estas necesitan un cuerpo vivo que interprete, porque son formas que nacen y mueren de modo perpetuo y alzan sus contornos sobre un presente exacto.
Teoría y juego del duende
Federico García Lorca
A pesar de que la muerte ya alcanzó a Zara –o quizás por eso mismo-, el romano Pomponio recorre las calles vacías hasta llegar a la casa de la samaritana en busca de algo que ya nunca podrá volver a tocar -la vida no es un libro en un estante-.
De una ramera ha aprendido la lección más importante: la palabra no conoce, la palabra persigue; siempre camina por detrás de lo misterioso, del duende, del amor, de la intuición… La palabra solo puede vivir cuando se ha desprendido del andamiaje, del artificio, de la técnica. Ha sido un gesto inesperado e inexplicable de Zara el que ha hecho que el romano comprenda. Un acto al margen de la palabra, al margen del lenguaje. En palabras de Pascal Quignard: “No podemos pasar por alto lo preverbal y lo prehumano sobre cuyas espaldas eso que los griegos llamaban lógos y los romanos ratio, y eso que tanto los griegos como romanos llamaban ego, no son más que moscas”.
11/3/09
El asombroso viaje de Pomponio Flato
Una vez más recorrí las calles vacías hasta alcanzar la casa de Zara la samaritana, la única persona que en muchos años de recorrer el mundo en busca de la sabiduría me había proporcionado sin pedírselo algo más valioso que el conocimiento. Quizá la famosa fuente que da el saber y acorta la vida sólo era una forma poética de describir el amor.
El Asombroso viaje de Pomponio Flato. Eduardo Mendoza. Editorial Seix Barral
El Asombroso viaje de Pomponio Flato. Eduardo Mendoza. Editorial Seix Barral
6/3/09
De la mano de los hopis
Por lo visto, y a partir de sus estudios de los indios hopis, unos tales Sapir y Whorf propusieron la tesis lingüística que lleva su nombre, y que en el Dionysus de Karl Kerenyi se expresa como sigue:La interdependencia del pensamiento y el discurso deja claro que los lenguajes no son tanto medios para expresar una verdad que ya ha quedado establecida, como medios de descubrimiento de una verdad previamente desconocida. Su diversidad es una diversidad no de sonidos y signos sino de formas de ver el mundo.
Una rápida búsqueda en Internet amenaza con arruinarme este post: por lo visto, eso de que los indios hopis no distinguen entre presente, pasado y futuro es una leyenda urbana más. Pero yo, como dicen que hacen algunos periodistas, no pienso dejar que la realidad me estropee un post: el falso mundo de los hopis merece una visita, ya lo creo que sí…
Desde que el pensamiento científico tecnológico comenzó a remontar río arriba, cual mejillón cebra, por el curso de nuestro delicado y sensible lenguaje, se nos va haciendo más y más difícil comprender algunas cosas. Ese nuevo paradigma del pensamiento va obstruyendo uno tras otro canales que necesitamos como los peces necesitan el oxígeno. Por suerte, aún nos quedan los viejos hopis y sus falsas leyendas, capaces de explicar, mucho mejor que nuestras ideas modernas, artefactos tan fascinantes como la memoria, muy debilitada a causa de la terrible contaminación que pretende equipararla con un mero registro…
Porque lo que sucede en la memoria, ¿cuándo sucede? Los falsos hopis nos indican el buen camino: la memoria no conoce pasado, presente ni futuro porque funciona como una narración sin tiempo. Como en los cuadros cubistas, en la memoria todos los tiempos suceden de manera simultanea. ¿Cómo podríamos comprender si no? ¿Cómo podríamos imaginar si no?
En la memoria, los tres tiempos son simplemente elementos que se combinan entre sí para arrojar luz los unos sobre los otros: el pasado cobra sentido –o deja de tenerlo- a partir de lo que somos hoy; el futuro es algo más que un abanico de posibilidades, un juego de descartes; es, de alguna forma, lo que hubiéramos sido a la luz lo que hemos sido.
A veces, una falsedad nos da la pista buena que nos llevará hasta la verdad…
20/2/09
Niños, no bienvenidos
Hacia el final de Caótica Ana -de Julio Medem- un guerrero toma el hacha y asesina a una mujer mientras baila enloquecido una danza siniestra: lo masculino-destrucción tratando de destruir a lo femenino-creación. No hay nada en la escena que permita explicar el asesinato: ni venganza, ni locura; se trata solo de dos fuerzas de la naturaleza enfrentándose entre sí.Dice Belén Gopegui que la política en la novela es “un pistoletazo en medio de un concierto”. Algo similar podría decirse de la maternidad en la empresa. No se trata, no hace falta decirlo, de disminución alguna en el rendimiento laboral; sencillamente, sucede que la maternidad irrumpe en la empresa como una pregunta intolerable: a quienes viven entregados a un yo del conquistar, del tener, del competir, del destruir -cosas y personas-, a la soberbia, la codicia, la vanidad, la ira... les dice: ¿qué hacéis? Porque la maternidad es un dar sin pedir, un dar sin medida. Su simple presencia es suficiente para que la imagen que el narcisista ve en el espejo se deforme hasta avergonzar al reflejado. Su llegada significa la suspensión inmediata de la ficción. Por eso, no importa cuánto sacrifique la mujer, porque no habrá conciliación posible: solo se permiten los hijos a condición de renunciar a la maternidad. Solo si la mujer acepta ser un guerrero más, puede continuar en la empresa.
Es por eso que el guerrero mata a la mujer: para él, la imagen de la maternidad es sencillamente insoportable.
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